Para estar con alguien o apoyando a un equipo, no necesariamente debes estar presente de manera física. Si mantienes una comunicación y si te lo propones, es posible ‘estar sin estar.’ A veces también es posible que estés físicamente, pero tu estado es de ausencia.

Los niños nos invitan a ‘estar’ siempre. Ellos nos enseñan que sólo viven en estado de presencia absoluta. El niño se goza cada momento; vive intensamente cada parte de la vida; y a veces juega como si no hubiera un mañana para continuar jugando. Me gusta el nivel de presencia que le inyectan a su vida y a la de los demás.

Cuando volvemos a vivir cada instante como el único momento que tenemos, volvemos a ser niños. Puedes vivir intensamente los momentos también con los que amas y no tienes de manera cercana. Por medio de un mensaje, una foto, un saludo o una llamada, estás presente en la vida de tus amigos, de tu familia y tus allegados.

Es importante que alimentes tu vida del presente: el verdadero regalo del universo. Alimenta a otros también del presente, dándote al 100% para servirles, apoyarlos y contenerlos. El presente se te da cuando decides vivirlo intensamente y lo compartes con los demás.