Nuestra mente obedece a todo lo que le ordenamos. Es una máquina perfecta que sigue nuestros comandos al pie de la letra. Por eso, si te encuentras ante una situación difícil, no te preocupes, la has creado tu mismo, y como fue creada por ti, puede ser cambiada por ti.

A veces no queremos ver lo que se despliega frente a nuestros ojos; y pensamos que eso tan aterrado que hemos creado no ha parte de los comandos que le hemos dado al cerebro. Pero aunque te tarde asumirlo, has sido tu el que ha creado esa realidad. A veces decidimos aprender por medio de experiencias dolorosas porque nos programamos creyendo que sin dolor no hay ganancia.

La buena noticia es que puedes reprogramar el ordenador más potente del mundo aquí y ahora. El cerebro no es rígido. Su software se va moldeando con cada experiencia que tienes, y así mismo, puede cambiar su manera de percibirlas si le enseñas a hacerlo.

La manera más poderosa de reprogramarlo es con decretos edificantes llevados al corazón. Cuando sientes algo, el cerebro lo identifica como algo real. Por eso, cuando decretes algo, siéntelo primero. Esto le comunicará a tu cerebro que si lo sentiste, es porque ya lo Eres!

Moldea tu mente hacia la grandeza, la abundancia, la felicidad y la armonía. Esta es tu verdadera naturaleza: de donde vienes hacia donde retornarás inexorablemente.