Deja de cuestionar las decisiones que sabes que son impostergables. Aquellas que sabes que debes tomar, pero por sopesar las consecuencias o el riesgo de tomarlas, te inhabilitas para hacerlo.

Las señales no mienten. Entre más posterguemos una decisión, la vida se encargará de postergar nuestro crecimiento en todos los sentidos. Decidir es arriesgar. Es lanzarse a aguas profundas e insondables. Muchos desisten de sus decisiones porque creen que su zona de conveniencia los mantendrá seguros. Cada día que pases dentro de esta zona, dejarás de vivir un poco. No es exagerado llamarla ‘la zona de la muerte’; al fin y al cabo termina desterrando el mayor motor de tu vida: tus sueños y el coraje de tomar las decisiones que te llevan hacia ellos.

Deja de sopesar tanto los riesgos, las consecuencias, los imponderables… al final del día, lo que tenga que suceder, sucederá con o sin tu consentimiento. Entonces, ¿por qué preocuparnos tanto por lo que traiga una decisión? Lo peor que puede sucederte es quizás lo mejor que puedas experimentar en tu vida: el error. Si te equivocas y decides aprender la lección, jamás podrán vencerte los viejos obstáculos. Tu Maestría será tu mayor valor  y sabrás que has regresado a casa.

Decide. Equivócate. Vive. Experimenta. Es la única manera de crecer.

Hoy tomé decisiones claves, que me abrieron inmediatamente las puertas a muchas soluciones que no estaba contemplando dentro de mi panorama. Sé honesto contigo mismo. Desiste de ganarte los premios de consolación. Apunta a lo más alto: no te conformes con menos de lo que quieres. Acepta lo que tienes y asume, pero no te conviertas en un conformista porque dejarás de vivir tu vida para vivir la de otros.

Decídete. ¿Cuánto pueden esperar tus sueños? Sé leal a tus anhelos y vivirás una vida plena.

 

Frase del día:

“Mis decisiones reflejan mi estado. Mi capacidad de resolución es Magnífica y tengo el Poder para vencer todo aquello que pueda retrasar lo impostergable.”