La vida tiene un lenguaje. Se expresa constantemente por medio de señales que se despliegan ante ti. Agudiza tus sensaciones, conéctate con la vida y estarás receptivo a las señales que te brinda.

Esto es precisamente estar en Gracia Divina. No es cuestión de tener o no la Gracia Divina, es cuestión de sintonizarte con ella pues ésta reside en cada uno de nosotros. Al entrar en sintonía con ella, ves los milagros que ocurren a diario, y jamás dejas de maravillarte de que estar vivo es en verdad el mayor de los milagros.

Cuando estás en gracia divina, tu estado es el de la gratificación permanente hacia la vida y hacia los seres que te rodean. Los comprendes y dejas de juzgarlos porque sabes que al igual que tú, están en un proceso de crecimiento. Cuando agradeces cada cosa que pasa en tu vida, la vida te devuelve su sabiduría en mensajes cifrados. Estos mensajes pueden venir a través de una persona, una situación, o incluso una pérdida.

Ayer fui tan consciente de estas señales que no paré de maravillarme. Un concesionario que estaba buscando aparece en mi camino. Una pequeña pero importante reunión en casa de un amigo de mi hijo puede tener repercusiones  definitivas en la vida de esa familia, y yo fui solo una mensajera. Un accidente que pudo ser no lo fue porque la mano de Dios detuvo el carro de la otra persona a un milímetro de que se tocara con el mío. Un reencuentro con alguien que descubres que está en sintonía contigo. Una película que te trae un mensaje en el momento oportuno. Todas estas situaciones, por insignificantes que parecen, vienen con un lenguaje cifrado.

¿Sabes por qué están programadas en lenguaje cifrado? Para que seas tú quien lo descubra. Si el mensaje estuviese expuesto y fuera tan obvio, tu no le encontrarías ningún sentido y no llamaría tu atención. Pasaría por alto. No te esforzarías en develarlo. Al intentar descifrar un mensaje, tu mente consciente se conecta con tu inconsciente y esto es lo que activa todo tu ser. Por eso, a menos que estés conectado con tu esencia, no podrás ver los mensajes que el universo tiene para ti en cada momento de tu existencia.

Aprender a develar estos mensajes es como aprender un nuevo idioma. Se llama el idioma de la intuición, esa voz certera cuya esencia es la sabiduría; aquella que sueles ignorar cuando no estás en tu centro y que cuando decides escucharla, te abre caminos insondables hacia la realización de tu misión de vida. Fortalece tu intuición oyéndola y siguiéndola cada vez que ella te habla. Así te deslizarás fácilmente hacia la dimensión de la gracia divina y podrás estar en sintonía con el compás de la vida, que trae mensajes maravillosos para ti.

Esta es la verdadera maestría. Desarrolla esta poderosa herramienta que te ha sido dada desde antes de que nacieras, y ya no tendrás que luchar por tus sueños; éstos se acercarán a ti porque tú te has acercado a ellos al haberte sensibilizado con su lenguaje.