Un día intenso es expandir el espacio y el tiempo literalmente. Hoy hice tantas cosas que ahora siento como si hubiera vivido tres días en uno. El tiempo es relativo cuando te sincronizas con el ritmo del universo. ¿Cómo te alineas con este compás de exactitud?

Cuando estás dando lo mejor de ti, cuando vives el momento, sin que tu mente piense en lo que hizo, ni en lo que está por hacer, reviertes el reloj a tu favor. Al estar en plenitud con tu momento, vibras con cada cosa y esto hace que cada momento que vivas sea muy poderoso. Has abierto una puerta a otra dimensión: es el estado de conciencia pleno.

No tienes que meditar para estar conectado con el universo. Es hora de desmitificar el hecho de que puedas vivir en conexión con tu alma. Si bien es cierto que la meditación ayuda a silenciar tu mente, puedes estar en plenitud si te conectas con cada cosa que haces. La vida jamás volverá a ser la misma. Tienes el mundo a tus pies cuando te conectes a tu grandeza; ya no te importan los resultados de lo que haces. Simplemente el vivir cada cosa con espíritu de grandeza ya se convierte en el mayor regalo. Tú comienzas a Ser el regalo para los demás.

Cada vez entiendo que esto no se trata de mí; que estoy ahí por otros y que yo soy una circunstancia en algo que es magnánimo.

La mente racional siempre va tras resultados concretos de las acciones que emprendemos. Hoy comprendí que los resultados no importan. Sólo cuando te entregas a tu momento, entiendes que tu nunca estuviste ahí por un resultado en primera instancia. Estuviste ahí para ser el protagonista de tu historia; para hacer de algo ordinario algo extraordinario, solo porque tú estabas siendo consciente en ese instante de vida.

La frase:

“Me entrego a mi momento con lo mejor que tengo, con lo mejor que soy y recibo de él todo lo que el Universo tiene para mí. Así crezco día a día en la Expansión de Consciencia.”