Cuando estás cambiando tu energía, cuando cambias tu mentalidad y tu forma de interactuar contigo mismo, hay relaciones que comienzan a desvanecerse. La mayoría de las veces, suele suceder con seres a los que amamos profundamente, que nos han acompañado por un buen tiempo y que su partida puede ocasionarnos heridas dolorosas.

Se dice que estas heridas dejan cicatrices en el alma. Depende de nosotros si permitimos que éstas no sanen bien o que sanen de tal manera, que salga una nueva piel. Más allá de sanar las heridas, se trata de aceptar estos duelos que vienen para mostrarnos que estamos listos para movernos hacia una nueva realidad.

Cuando amas a otro, sientes que es una extensión tuya, es como si una parte de ti muriera con la ‘muerte de la relación.’ Por eso nos cuesta tanto dejar ir. En realidad, todos somos parte del Todo; nunca hemos estado separados. Y cuando amas a alguien se hace palpable esta conexión. Lo que debes recordar es que esa parte de ti, siempre estará contigo, de otra forma, pero lo estará. Dejarla ir significa dejarla crecer y permitirte crecer.

A veces no solo debes lidiar con el duelo en sí, sino con las reacciones que ves en ‘tu otro yo,’ muchas de éstas inexplicables y muy distantes del Ser que creías conocer. Ves al mismo ser en el espejo de tu realidad y te encuentras con otro. Esto puede llegar a ser devastador.

Es aquí donde la vida nos pide hacer el duelo con todo lo que ello implica. El duelo no sólo significa vivir plenamente el momento, dejar ir y aceptar. Significa una transformación profunda para perdonar todas aquellas cosas que nos parecen inverosímiles. Y si el duelo es fuerte, es porque ya estaba pactado desde antes. Los encuentros importantes, ya han sido acordados por las Almas antes de venir. Y así como fueron parte de un contrato, dentro del mismo también estaba acordado su disolución. Son lo que llamo, un ‘duelo anunciado.’

Venimos a recordar que ciertas experiencias las vivimos con ciertos seres que amamos para aprender, y que una vez hayamos aprendido lo que debíamos, ese ser debe partir de nuestra vida. Y cuando nos resistimos al cambio, nos estamos resistiendo a las nuevas bendiciones que el Universo tiene para nosotros.

Así es que vive el duelo con total entrega. Acéptalo y recíbelo como la mejor bendición que te pudiera llegar a pasar, aunque tu mente no la entienda. Pronto, comenzarás a vislumbrar que tu entorno cambia solo porque tu te permitiste dejar ir.