Es maravilloso ver que tus semillas crecen, una vez las has sembrado con amor y dedicación. Cuando brotan para dar a Luz, te das cuenta de que tú te has convertido en un transmisor de verdad. La verificación viene de ver tu vida con brotes de alegría y armonía de lo que has puesto en el poder de tu intención.

Nuestro deseo nace de una Intención. Cuando ésta es poderosa y busca el bien mayor, puedes estar seguro que tu deseo se hará realidad. Cuida la raíz de tu Intención. Es más valioso saber el para qué de lo que emprendes, que el porqué de lo que haces. Cuando te respondes la razón ulterior que mueven tus acciones, comprendes cuál es tu móvil en la vida. Saber qué es lo que te mueve, es nada más y nada menos, que conocer la naturaleza de tu corazón.

Por eso debes cuidar la Intención con la que deseas algo, pues es ésta la que impregnará tus actos de sabiduría o de ignorancia, entendiendo esta última como la responsable de atraer desarmonía a tu vida.

Con el sólo poder de tu intención, abres un sinnúmero de compuertas de las que no estás consciente. Si vamos un poco más allá, con tu intención, el mundo se parte literalmente en dos. Esa resolución determina lo que pasará en tu vida próximamente. Así es que cuida tu Intención, y cuando ya sepas que ésta será elevada para proporcionar un bien mayor, dedícate a darle toda tu fuerza interior para proyectarla en cada palabra que pronuncias.

Es mi intención que tus deseos sean guiados por un propósito elevado que te brinde sabiduría y que irradie luz en tu vida.

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