El domingo es un día de recogimiento; un día para la introspección. Esa es la verdadera comunión con Dios.
Hoy caminé dos horas por la hermosa y poderosa montaña que me rodea. Cuesta arriba pasé por muchos caminos y detallé varias sinuosidades del terreno. El mensaje parecía llegar cada vez con más claridad. Unos estamos de ida, y otros de de vuelta. En tu camino podrás encontrarte a los que ya fueron y vienen de regreso; también están los que se perdieron, y también los que están dispuestos a comenzar un nuevo sendero.
 
Lo increíble del camino es que te muestra un sinnúmero de cosas. Te muestra, por ejemplo, que cuando has caminado mucho, te empiezas a sentir cansado, justo ahí, cuando ya estás a punto de llegar a la meta, donde muchos ‘botan la toalla’, es donde te espera tu anhelo. Es ahí donde debes retroceder a recargarte de las fuerzas que te llevaron a ese punto para seguir adelante, pues es justo en el momento en donde piensas que ya no puedes más, en donde estás más cerca de llegar a la meta.
 
También te das cuenta que la realidad es una; siempre ha estado ahí, inmóvil e inherte. Y eres tú quien la interpreta y le da un sentido. Cuando vas de ida, tienes un ángulo particular de la cuesta, la ves empinada y muchas veces, pedregosa. Cuando vas de regreso, lo que era una cuesta, se convierte en una bajada muy inclinada, en donde te puedes deslizar sin esfuerzo. Depende del momento que estés viviendo, dependen de tu perspectiva, el camino se convierte en una pendiente o en una bajada. Elige dónde quieres estar.
 
El camino también te muestra que por estar demasiado enfocado en llegar a la cima, te pierdes de la belleza de las flores a tu alrededor, del tapete de musgo acolchado que reposa sobre las piedras del río, del ruido del agua que te llama, del azul del cielo que está por encima de tu perspectiva, de las raíces de los árboles que se han extendido para tocarte. Y cuando de detienes a ver todo lo que el camino te enseña, la caminata se convierte en una verdadera travesía. No dejes que el deseo de llegar a la meta obnubile la magnificencia del camino. 
 
Cuando nos sentimos llenos de energía, el camino también nos invita a acelerar el paso, a brincar y a liberar. Al mismo tiempo, en otras ocasiones, podemos sentirnos con ganas de hacer un alto para decantar procesos y ver en retrospectiva. Permítete estos espacios para darle una cadencia al ritmo con el que deseas emprender tu camino.
 
Y finalmente, a veces el camino te sorprende porque tu estás preparado para ello. Cuando crees que el camino ya te es conocido, de repente descubres otras vías de acceso, otros colores y otros matices que no habías visto. Esta es la recreación de tu vida experimentando una mayor parte del Universo. Hoy logré llegar a un sitio que pensé que me tardaría mucho tiempo más por no contar con el estado físico suficiente. Y cuando llegué a la cima de la montaña y mis ojos vislumbraron las hojas de los árboles que cubrían esa porción del cielo, me dije a mi misma que lo había logrado. 

Tomé un par de fotos con mi celular, y para comprimir la experiencia, puse las imágenes en collage. Espero que disfrutes de tu viaje, tanto como yo lo estoy haciendo. 
 
Acuérdate: no hay ningún día de tu vida exactamente igual al otro. Este día es único e irrepetible. En cada día de tu vida eliges tu permanente presente. No hay días extraordinarios; hay Seres que deciden hacer de un día ordinario, una experiencia extraordinaria.