Hay días en los que pareciera que decidieras que todas los retos aparecieran al mismo tiempo. En días así, lo único que nos salva es agradecer. Aunque no entendamos por qué todo sucede de repente y al mismo tiempo, debemos transpirar gratitud. El no hacerlo puede estar cocreando más situaciones de estas en tu vida.

Agradécele a aquellas personas que no te escuchan; agradece cada vez que reflejan su sombra; míralos con la comprensión que te falta para poder estar por encima de la situación. Reconócelos como tus mejores maestros: aquellos que te enseñan lo que no se debe hacer, y aquellos que te prueban de manera permanente. ¿Pensaste que estabas preparado? Justo en ese momento, te mandan el mejor de los maestros para que muestres de qué estás hecho!

La maestría es algo que alcanzamos solamente cuando podemos desarrollar la compasión y llevar todo lo que hemos aprendido a la práctica. Acuérdate que por eso estamos aquí. La tierra es la mejor escuela de entrenamiento. Viniste a entrenarte, no a evadir aquello que vienes a aprender.

Hoy fue un día de grandes retos! De muchos toros por torear… cuando los altibajos surgen en tu vida, la paciencia toca a tu puerta y a veces no la dejas entrar. Reconozco que tengo tantas cosas por trabajar en mi vida… que no sé si alcanzaré a hacer la tarea completa. Hay días en los que te sientes así. Cuando estés en uno de estos días, recuerda que siempre tendrás la capacidad para sortear lo que se te presente, de lo contrario, no se te daría. El Universo está verificando si aprendiste la lección para que no tengas que volver a vivirla.